Entre sus preocupaciones, logros e ideario están la potenciación de Cáritas, la igualdad efectiva en el seno de las hermandades y cofradías; la mejora de la situación de los presos, a los que continuamente ha visitado en las cárceles; los derechos de los trabajadores, el diálogo interreligioso, los remedios a la crisis de vocaciones y la situación de las monjas de clausura. Otro de los pilares de su actuación ha sido la defensa de la clase política como imprescindible para guiar a la sociedad, para lo que mantuvo una estrecha y fluida relación con gobernantes de todas las ideologías. También fomentó el diálogo entre empresarios y sindicalistas.

En sus años de gobierno pastoral renovó las estructuras y los criterios de funcionamiento de la propia Iglesia de Sevilla y, sobre todo, afrontó la modernización de la gestión del primer monumento de la ciudad, la Catedral, a cuya consecución y mantenimiento dedicó especial atención. Entre las actividades, destacó la exposición de 1992 en el interior del templo.

En sus primeros años en Sevilla promovió la mayor operación patrimonial de la historia contemporánea de la Iglesia Católica en Europa: la cesión institucional del Palacio de San Telmo a la Junta de Andalucía, para acoger la sede de la Presidencia del Gobierno andaluz. Los frutos de aquella cesión revirtieron tanto en obras sociales como en la construcción de nuevos templos en una urbe emergente y en la conservación de las viejas y valiosas iglesias de una ciudad como Sevilla, en la que la inmensa mayoría del patrimonio histórico es de titularidad eclesiástica.

Sus palabras han tenido eco más allá de las fronteras locales en numerosas ocasiones. Un buen ejemplo fue su homilía con ocasión del funeral por Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García Ortiz, asesinados por ETA en 1998, a la vera del Palacio Arzobispal. En su dilatada carrera figuran tres hitos especiales: las dos visitas del Papa Juan Pablo II a Sevilla en 1982 y 1993, y su participación en 2005 en el cónclave del que salió elegido el cardenal Ratzinger como nuevo Papa.

Fuera del entorno eclesiástico, es miembro de las Reales Academias de Medicina, Buenas Letras y Bellas Artes de Sevilla. A pesar de que hace ya dos años que no ejerce de prelado de la Diócesis hispalense al haber cumplido la edad de jubilación eclesiástica, el Cardenal Amigo sigue empadronado en nuestra ciudad, en donde ha dejado la huella profunda de su ejemplar figura.