La empresa española pierde personal cualificado para oficios técnicos, todos esos que sobrevivirán a pesar de la digitalización, la robotización y el cambio de hábitos de consumo. Desde los años 90 hay un descenso de vocaciones y de profesionales técnicos; esos que deberían estar innovando en técnicas y puestos de trabajo para posicionar al país en un puesto de liderazgo y generar riqueza. Desde obreros de la construcción a electricistas; de ebanistas a fontaneros y conductores, oficios invisibilizados y de alta demanda.

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